martes, 17 de febrero de 2009

ME GUSTAN LOS ESTUDIANTES

LA HISTORIA DE JULIAN AYERBE
(Es una historia Real con algunos datos cambiados por razones judiciales)

- Escapa hijo mío - me dijo una anciana aferrandose a mi ropa para no dejarme avanzar, sus cabellos canos despeinados, y sus arrugas profundas trataban de esconder sus desorbitados ojos tristes, sus manitas no tenian ya fuerza para sostenerse, pero no pude desprenderme de ella.
- Déjame madrecita, se nos vienen encima - le grité mientras cargaba mi honda con una buena piedra para alejar a los policias que lanzaban sus bombas lacrimógenas y perdigones, tenia una pañoleta humeda en el rostro la cual me protegería unos minutos del gas, y el morral lleno de piedras, y suficiente fuerza para hacerlos retroceder.
- Escapa Julián, te van a matar!!!.
Me quedé mirándola estupefacto, pues sus ojos perdidos en el pasado se llenaron de lágrimas, su cabecita blanca se inclinaba para esconderlas, y su mano perdía su fuerza, mientras repetía "Te van a matar Julián" ....
Entonces se escuchó un golpe fuerte, metálico a dos metros de nosotros, una bomba lacrimógena impactó a un poste de alumbrado público y rebotó sobre el pecho de la anciana, todo el ambiente se llenó inmediatamente de humo gris que rápidamente doblegó a la mujer haciéndola toser y asfixiándola. Muy difícilmente la logré ver casi desvanbecida sobre la vereda, la tomé en mis brazos, su pequeño y delgado cuerpo era bien disimulado por las cantidad de ropa de lana que usaba para el frío, sus ojos cerraditos, empapados, y sus labios grises me hicieron apresurar el paso. Mis compañeros tambien se replegaban, logramos retroceder hasta el campus universitario y cerrar las rejas metálicas que nos apartaban de los policias, ellos no podían ingresar pues la autonomía universitaria aún era respetada, pero llenaban de perdigones a los que encontraban.
- Qué mierda haces con esa vieja - me gritó un "Bolche"
- Le cayó una bomba por ayudarme, asi que no te metas, yo me encargo de ella.
- No seas imbécil, no sabes que nos pueden acusar de secuestro?
- Qué más da? De qué cosa no nos han acusado?
Un par de universitarias jóvenes me trajeron agua para la anciana, le dimos aire y logramos que se recuperara, el golpe no fue tan duro como imaginé, se despertó tosiendo, y se secaba las lágrimas efusivamente pues no podía ver ....
- Julián, Julián, estás bien? - me decía mientras acariciaba mi rostro cubierto por sudor y polvo, - Estas vivo - me decía - Estas vivo!!!
La mujer se quedó con las chicas un par de horas mientras reorganizabamos y evaluabamos la protesta, el sol se ponía y el el helado frío de junio en el Cusco obligaba a tomar mate de coca caliente y abrigarse hasta las uñas. Encendimos algunas fogatas en los tachos grandes de metal que contenian basura y asi nos disponiamos a pasar la noche.
La policia se replegaba y sólo quedaban unos cuantos en las esquinas del campus, pues sabían que no saldríamos a protestar durante la noche...
- Quó hiciste con la vieja? - me preunto el "Bolche" un poco mas calmado - está mejor?
- Si, pero aún está aqui?
- Qué?, tú no entiendes no carajo?
- No te preocupes ya lo arreglé, Patricia saldrá con ella diciendo que es su madre.
Patricia era vocal del Consejo Universitario y gozaba de cierta ventaja pues ella era quien salía a la prensa, y la que estaba al frente en los diálogos, y era muy difícil que intentaran hacer algo contra ella siendo tan pública su imagen.
Regresé a coordinar la salida dela anciana. La encontré acomodada en un aula, tomando mate, ya mas calmada y hablaba con las chicas de una manera amena.
- Julián! - me llamó en voz alta delante de todos - ven siéntate.
- Señora disculpe, mi nombre no es Julián - Pensé verla contrariada y extrañanada al decirle tal revelación, pero no pareció afectarle, es más, sus ojos se tornaron otra vez lúgubres y como perdidos en el infinito, pensé que habia perdido sus cabales y necesitaba apoyo psiquiátrico lo cual hubiera sido mas complicado, pero me tomó la mano mientras me senté a su lado al frente del fogon.
- Mi querido Julián - me decia mientras acariciaba mi mano complaciente, y yo me sentí, como en los años en los que mi madre vivía, protegido.
Y fue entonces que mientras el matecito caliente le devolvía la energía nos contó la historia de su hijo Julián Ayerbe. Corrían los años ochenta cuando los universitarios, más unidos que ahora, y más revolucionarios que nunca, salían a las calles a protestar por la injusticia social y económica que había causado el primer gobierno de Belaunde luego de retomar el poder de manos de los militares. En una de las marchas por la Avenida de la Cultura, casi al llegar a la Plazoleta Rimacpampa, se enfrentaron contra un contingente policial y fueron detenidos varios estudiantes, entre ellos Julián, quien era miembro activo del Consejo Universitario, y gran luchador por los derechos de los estudiantes, hijo de una familia acomodada, le faltaban pocos meses para graduarse de Arquitecto.
- Me lo entregaron muerto - nos decía - todo vomitado en sangre, tenia moretones en todas partes, y su carita mostraba mucho dolor, parecia que habia sufrido y llorado mucho.
El expediente del juzgado decía que habia sido detenido por dos policias - que hasta ahora estan libres - al reconocerlo como uno de los dirigentes no lo llevaron al portatropas como a los demas, sino que trataron de meterlo a un patrullero viejo que estaba como a media cuadra de distancia, él se resistía, y cuando se nego a entrar lo golpearon en la cabeza con la puerta del auto. En la comisaría de la calle Granada, cuando le pidieron sus documentos y cuando le tomaban las huellas digitales era incesantemente golpeado, y esto ha sido corroborado por muchos testigos, incluso por el personal de la comisaria, pero él, como indómito revolucionario, no se amilanó ante las amenazas de los uniformados y les increpó la injusticia que cometían. Como ya era mas notorio el estado del muchacho, lo metieron a la carceleta, pero desde afuera se escuchaban gritos de dolor y golpes, hasta que se calló, salió uno de los policias y le dijo al comisario al oído algo que le hizo desorbitar sus ojos.
- Llévenlo al Hospital Lorena, a mi no me van a cargar este muerto - grito asustado.
Instantes despues salieron dos policias trayendo a Julián, todo golpeado y embarrado en lagrimas, sudor y sangre de la nariz y de la boca. Lo sentaron al frente del comisario, le dieron agua, y le ofrecieron liberarlo si dejaba las cosas alli. El no contesto nada, poco despues dijo - Quiero vomitar -
- Llévenlo al baño - gritó el Comisario.
Lo llevaron casi a rastras pues andaba muy débil, y allí tuvo abundantes vómitos sanguinolentos hasta que se desmayó, lo sacaron inmediatamente todo embarrado y así se lo llevaron al Hospital Lorena, lo dejaron en emergencia ante una enfermera y con las mismas se fueron casi sin decir nada - Lo hemos encontrado en la calle - murmuraron.
El médico de guardia sólo certificó el fallecimiento.
El juicio duró once largos años y no halló responsabilidad en los policías.
La madre todavía anda por los juzgados para mirar a los jueces cuando salen de sus oficinas, no les dice nada, sólo los mira, y los sigue hasta que se suben a sus autos, y se van, a sus casas, a cenar con sus hijos.



viernes, 13 de febrero de 2009

HISTORIA DE JUAN


Amanece triste el cielo nublado
sobre el techo de plástico azul
paredes de esteras y piso de tierra,
el sol no ha salido para él
las estrellas no brillaron para Juan.

Se levanta en sus zapatillas rotas
viste lo mismo del mes y del año
al hombro la bolsita con caramelos
deja dos para el hermanito pequeño
y sale hambriento a trabajar el dia.

Su padre no llegó a dormir, otra vez,
no le extraña a Juan, con solo diez,
que ha visto que es mejor no tenerlo
que verlo golpear a mamá, embriagado,
y llevarse el dinerito de ayer.

Juan no siente, no llora, no sonríe,
solo espera que en el bus del Agustino
le compren sin desprecio, sin insultos,
comerse un bizcocho o talvez dos
y regresar a casa a hacer las tareas
del colegio, a la hora de la cena

jueves, 12 de febrero de 2009

VOLVERTE A ENCONTRAR

Los vientos del Mar del Sur
han terminado por sacarme la piel
ya lastimada por el sol de Febrero
y por las huellas queloideas de tus besos
que alguna vez fertilizaron mis versos
que alguna vez me hicieron soñar..

Las aguas resaladas de tu ardiente pasión
ya han lastimado mis instintos lejanos
de seguirte amando, latiendo, cantando
de seguirte esperando, esperando y esperando
porque alguna vez me dijiste que me amabas
y arrepentida no lo volviste a repetir.

Pero llego a puerto, desnudo, y tembloroso,
deshidratado, y sediento, erisipelado,
con el corazón en mis labios cantando
una canción de esperanza, de primavera
una brisa húmeda, refrescante, aloe vera,
y abriendo los ojos te volvi a encontrar...

martes, 10 de febrero de 2009

ABANDONADO


Se me viene la noche al alma vacía
como las lágrimas a mis hojas de cuaderno
llenas de versos tristes y melancolía
llenas de historias que no son mías
ni de la tierra, ni del cielo, ni del infierno.

La esperanza ha ocultado su sonrisa
y el destino me mira con desdén, altivo
la intragable sopa rancia se come aprisa
con pan seco, vino agrio, a plena brisa
del mar hediondo del puerto donde vivo.

Las barbas me han crecido tan solo un poco
y mi aliento a dientes podridos me calcina
mis manos no reconocen ni mi rostro, de loco
ni mi corazón, ni mi alma, ni el sueño que evoco
con estas ganas de saberte lejos que me asesina.

Mas de pronto, con una luz en el horizonte
bajo el viento fuerte de tormenta fresca
en un pequeño bote con la vela rota
se acerca tu nombre grabado en proa
para saber por fin que vienes por mi, Señor


Somewhere over the rainbow - Israel Kamakawiwo